Adela y Eliseo son dos jovenes que el Agua, Fuego, Tierra y Viento los destino para el encuentro mas excitante por primera vez. Detrás de ellos están sus familias que sobreviven de ayudarse unos a otros. El por su parte administra el negocio de sus tíos que por la enfermedad delegan la resposabilidad a este joven de la Panadería de la colonía donde Adela todas las mañanas iba por el pan y solo de vista conocía al muchacho, el negocio ya no era prospero como antes desde la llegada de las grandes tiendas que abarcaban todo el mercado, pero el pueblo mantenía sus usos y costumbres del pan artesanal, Eliseo tenía la llave y aprovecha esta oportunidad para sus futuros encuentros con la bella dama. Ella fue criada por sus abuelos que en aquellos tiempos no había pension para el trabajo, la señora esta más atenta a los hechos políticos de actualidad y expresaba sus opiniones fuertes y directas a quien corresponda, a los 17 años empezó Adela a trabajar para ayudar con los gastos de sus estudios de enfermería. Otros actores buscaban como robar esta bella historia, su misión era que separar lo que el destino y las fuerzas naturales unieron para toda la eternidad. Llegaron tiempo de crisis y el trabajo era escaso, las finanzas muy malas, las personas buscaban como tomar ventaja de esta situación, pero el amor y el universo son mas fuertes que esto. La politica cambiaba todos debian pagar impuestos aunque las personas no tenían idea de cual era el destino de estos recursos. Estos eventos creaban una entrega apasionada del uno al otro, todo empezó cuando la lluvia los junto, los relampagos eran su luz, los caminos sus destinos, tenían sexo como sino hubiera pasado antes en sus vidas. Eliseo tiene algo en particular que no había probado antes Adela, ni en el momento sentía lo que pasaba o le penetraba, solo disfrutaba saciada y afortunada. Al llegar a casa contaban los minutos de volverse a ver, repetir y aumentar las experiencias de sus encuentros. Fue el agua que inicio la conexión con estos dos jóvenes, una fuerte tormenta impedía a Adela llegar a casa muy entrada la noche, al mismo tiempo Eliseo rondaba por el lugar con otras ocupaciones repentinas, no había ayuda para ella, el agua detenía su curso para llevarla al encuentro mas maravilloso del mundo, la luz de los relámpagos era la iluminación que causaba un efecto más fuerte al encuentro. El fuego, todo empezó con el aquel toque sobre el hombro de Adela chispa que encendió la llama que no dejo de arder bajo la lluvia, ambos estaban excitados durante su camino de regreso a casa, el camino le ponía mas lumbre al fuego, el frío fue la excusa para lograr que estuvieran calientes y mojados. La Tierra los llamo al suelo Eliseo la rescato de ahí para volverla a tocar y esta vez fue para hacerla suya, en este primer encuentro el recibo toda la satisfacción que lo puso en el cielo, quedaron las huellas de tierra en sus cuerpos como si no les importara estar sucios y tener sexo. El viento llevaba las nubes de un lado hacia otro, la lluvia paraba cuando era necesario para los dos, antes y después de conocerse conspiraba para hacerlo mas excitante, también los protegía en aquella noche negra. Podía Eliseo respirar la desnudez de Adela y ella el deseo del joven por esa chica. Era la semilla que transportaba el viento de Adela para Eliseo y viceversa, semilla que nació por la abundancia del agua, la luz del fuego, la tierra hizo lo suyo, pero el viento hizo caer sobre los dos un deseo bajo la noche negra, donde quien lo iba a imaginar estando calientes y mojados.